Crecer duele. Cambiar cuesta. Pero quedarse igual destruye.
El crecimiento no es gratis. Cuesta tiempo, esfuerzo, sacrificios y, a veces, incluso relaciones. Pero la gran pregunta es: ¿Estás dispuesto a pagar el precio para alcanzar la vida que realmente deseas?
El crecimiento exige renuncia.
Queremos evolucionar, pero muchas veces no estamos dispuestos a soltar lo que nos ata. Queremos una mejor versión de nosotros mismos, pero sin dejar atrás los hábitos, creencias o entornos que nos limitan.
¡No funciona así! Cada nivel de crecimiento exige que dejes algo atrás. Muchas personas me preguntan: «Karla, ¿cómo haces para gestionar tantas actividades?» La respuesta es simple, pero no fácil: esfuerzo, disciplina y dedicación. No siempre tendrás ganas de hacerlo, y está bien. Descansa, recarga energía, pero vuelve con más fuerza, porque los sueños no esperan y las oportunidades tampoco. Estás dentro o estás fuera. Vas por lo que quieres o alguien más, con más determinación, lo alcanzará.
A menudo anhelamos el éxito sin entender su verdadero costo. No vemos las horas de trabajo silencioso, las noches en vela, las lágrimas, el estrés. Solo observamos el resultado final, pero olvidamos que detrás de cada logro hay una historia de sacrificio y constancia. Y es precisamente ahí, en esos pequeños pasos diarios, donde se construye el verdadero éxito: el que se refleja en quién te conviertes en el camino.
Piensa en esto:
- Para aprender algo nuevo, tienes que desaprender lo viejo.
- Para ganar más dinero, tienes que cambiar tu mentalidad y tus hábitos financieros.
- Para avanzar en tu carrera, tienes que desafiarte y rodearte de personas que ya están donde tú quieres estar.
- Para sanar emocionalmente, tienes que dejar de aferrarte a relaciones tóxicas.
Todo crecimiento exige un precio. ¿Estás dispuesto a pagarlo?
La gente que admiras, los empresarios exitosos, los grandes líderes… todos han pagado el precio de su crecimiento. Nadie llega a la cima sin haber tomado decisiones difíciles.
Si realmente quieres esa vida con la que sueñas, pregúntate: ¿Estoy dispuesto a renunciar a lo que me detiene para convertirme en la persona que quiero ser?
No hay respuestas correctas, pero hay una verdad innegable: El crecimiento duele, pero quedarse donde estás duele mucho más.
Si esto resonó contigo, cuéntame ¿Qué precio has pagado o estás dispuesto a pagar por crecer?
Si quieres algo que nunca tuviste, debes estar dispuesto a hacer algo que nunca hiciste.
Thomas Jefferson
Karla Fabiola Barajas Pérez – Doctora en Tecnología Educativa, líder en transformación digital e innovación.
Apasionada por la inteligencia artificial, la educación tecnológica y el poder de las palabras para inspirar y transformar.


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