Todo gran proyecto nace con una chispa.

Todo gran sueño empieza con una idea. Una pequeña chispa, un pensamiento fugaz que de repente te acelera el corazón.

Esa intuición que surge en los momentos más inesperados, esa visión audaz que solo tú puedes ver… es un tesoro. No la subestimes, porque a menudo, lo que parece una locura al principio es, en realidad, el preludio de algo verdaderamente extraordinario.

No necesitas tenerlo todo claro. Solo necesitas escucharte y dar ese primer paso. Sí, costará. Pero también emocionará. Porque cuando algo te late de verdad, el alma se activa, el cuerpo responde, y el universo comienza a abrir caminos.

Hace años, una joven caminaba todos los días por la misma vereda, cruzando el mismo campo. Un día, mientras el viento jugaba con las hojas, se le ocurrió una idea: «¿Y si pudiera volar sobre todo esto y ver el mundo desde arriba?» La idea sonaba absurda, pero no la soltó. Dibujo tras dibujo, cálculo tras cálculo, esa idea se convirtió en un sueño, y el sueño en un globo aerostático. Lo construyó con sus propias manos y, un amanecer, lo elevó al cielo. Desde las alturas vio su pueblo, las montañas, el horizonte. Y en su corazón supo que nada hubiera pasado si no hubiera creído en aquella pequeña chispa.

En 1783 los hermanos Montgolfier lanzan un globo al espacio en París que recorre 20 km en 45 minutos.

Y aunque esta historia parezca una fábula, sucedió en la realidad. En 1782, los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier, fabricantes de papel en Francia, observaron cómo una bolsa de tela se elevaba al llenarse de aire caliente. Esa pequeña observación encendió su imaginación. Sin formación previa en aeronáutica, pero con determinación, empezaron a construir globos de papel y tela. Un año después, realizaron la primera demostración pública de un globo aerostático. Y así, con una chispa de curiosidad y acción valiente, cambiaron para siempre la historia de la humanidad.

No hay ideas tontas, ni sueños imposibles. Solo hay quienes se atreven y quienes eligen detenerse. Y tú no estás aquí para contener tu grandeza. Estás aquí para crear con propósito, brillar con fuerza y liderar con visión.

Esa chispa que sientes puede ser justo lo que el mundo necesita. Y cuando la alimentas con acción, disciplina, constancia y pasión… se convierte en fuego. Y ese fuego mueve globos aerostáticos, impulsa imperios, transforma vidas.

Esta mañana, al revisar mi mensajería, una estudiante me compartió con entusiasmo una idea. Podía percibir en sus palabras esa emoción palpable, esa chispa que la impulsaba. En unos párrafos, relataba cómo la idea había surgido en su mente, aunque no sabía cómo llevarla a cabo. No tenía todas las respuestas, pero la animé y le dije: ‘Rodéate de personas que sueñen contigo, que te eleven, que te digan: «¡Hazlo!»‘. Porque los grandes proyectos no se logran en solitario, pero siempre comienzan con alguien que se atreve a creer.

Así que di que sí. Sí a tu idea, sí a tu visión, sí a esa locura hermosa que hace vibrar tu alma. Porque en esa semilla, tan tuya y tan viva, puede germinar algo más grande de lo que jamás imaginaste.

¡Vamos! Este mundo está esperando lo que solo tú puedes crear. ¡Enciende la chispa y vuélate! ¿Te animas?

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

Pablo Picasso

Avatar de Karla Barajas

Karla Fabiola Barajas Pérez – Doctora en Tecnología Educativa, líder en transformación digital e innovación.
Apasionada por la inteligencia artificial, la educación tecnológica y el poder de las palabras para inspirar y transformar.

Deja un comentario


Descubre más desde Karla Fabiola Barajas Pérez

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.